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Índice 62-1

ciencia
Revista de la Academia Mexicana de Ciencias

enero - marzo 2011 volumen 62 número 1

ENVEJECIMIENTO


México envejece: perfil demográfico actual
Ma. Esther Lozano Dávila, Javier Alfredo Calleja Olvera, Yolanda Osio Figueroa y Erica Tania Chaparro González

Antropología de la vejez: el cuerpo negado
José Luis Vera cortés
 
La influencia de los genes del envejecimiento
Nancy Monroy Jaramillo y
María Elisa Alonso Vilatela

La mente, los recuerdos: depresión y demencia en la edad avanzada
Ricardo Colín Piana y
Raúl Mena López

Nutrición y vejez
Claudia Mimiaga Hernández y
Zoila Trujillo de los Santos

Genero y vejez: una mirada distinta a un problema común
María Alejandra Sánchez Guzman

Muros y silencio
Fernando Arturo Giovanini García y Zoila Trujillo de los Santos

No todo lo que tiembla es Parkinson
Rene Drucker Colín


Reseña de Diario de una buena vecina de Doris Lessing
Zoila Trujillo de los Santos

mensaje del
presidente de la AMC

Arturo Menchaca Rocha

desde el comité editorial
Miguel Pérez de la Mora

presentación
Raúl Mena López y
Zoila Trujillo de los Santos


comunicaciones libres

¿Qué es la epigenética?
Blanca Alicia Delgado-
Coello


La gula y los siete trastornos alimentarios
Alfredo Hernández-Alcántara,
Julieta Aréchiga-Viramontes y
Adriana Méndez-Villa


Preguntas nobles: ¿Porqué hacemos ciencia?
Jesús Guillermo Contreras



noticias y comentarios
Noticias de la AMC

 

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enero-marzo 2011

Mensaje del presidente de la amc

La relativa juventud del quehacer científico en el país deja en la comuni­dad un cierto sentimiento de inmortalidad del que sólo despertamos cuan­do alguno de los grandes, como nuestro recientemente fallecido miembro de la AMC, Friederich Katz (1927-2010), se nos va.
Evidentemente, la torre de marfil no nos aisla del paso del tiempo. Basta con revisar las estadísticas del Sistema Nacional de Investigadores (sni) para cons­tatar que la edad promedio de los miembros de nivel III aumenta aprecia-blemente cada año: ha pasado de los 59 años en 2004 a los 62 en 2009. Como todos sabemos, hay dos causas principales de este fenómeno: la carencia de un plan global de jubilación decorosa, y la falta crónica de plazas para investiga­dores. Estos aspectos no son independientes, pues la jubilación liberaría plazas, aunque un país que desea progresar debe contratar más investigadores que los que jubila.

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